domingo, 23 de octubre de 2011

El famoso esquema de Jakobson


Jakobson desoyó a Saussure siendo seguidor suyo. Su esquema de la comunicación supuso que la lingüística pasara de dos a tres dimensiones al colocar los enunciados (mensajes para él) dentro de una situación comunicativa en la que intervienen más elementos, algo cualitativamente distinto, lo que yo llamo la 3º dimensión del lenguaje. Sin embargo, este esquema, tal como machaconamente se presenta en los libros de texto, no resiste la más mínima prueba cuando, ante cualquier ejemplo, hay que analizar sus elementos por separado. Especialmente cuando se aplica a ejemplos no lingüísticos, porque no hay que olvidar que el esquema tiene validez universal para todos los ámbitos de la comunicación.

Con los ejemplos lingüísticos, que son los que ponen los libros, el problema se encubre mejor. Es lo que pasaba antes de Saussure, por la ambigüedad del término palabra (en Jakobson, mensaje). Llamábamos palabra indistintamente al significante, al significado y al conjunto de ambos. Justamente esta ambigüedad ha permitido que el esquema sobreviva sin revisión alguna. Esta misma estructura tenía que haberse reflejado en el mensaje (para mí enunciado) y no lo hizo. Esto es lo que proponemos siguiendo a Saussure para modificar el esquema de Jakobson:


Que el mensaje se desdoble en enunciado y señal (soporte físico). Tendriamos tres elementos semejantes al esquema de Saussure (signo, singnificante y significado).

Si no separamos el soporte físico del contenido, no tendremos claro qué es el canal. Lo que viaja no es el mensaje, es el enunciado o significante, aspecto éste que parece ignorar Jakobson. El significado no “viaja” ni tampoco “viaja” el código. El significado o mensaje para nosotros se descodifica gracias al código dentro de nuestro cerebro. El código no es algo externo y virtual que flota en el ambiente; es una estructura mental común a todos los hablantes pero ubicada fisiológicamente en el cerebro de cada uno de nosotros, que es donde se codifica y se descodifica todo.

¿Qué es lo que hacen los libros de texto escolares y manuales universitarios?

Reproducir de forma acrítica un esquema que confunde más que ayuda a explicar la propia teoría en la que se basa. Y esta paradoja tiene que servir de reflexión del modo cómo se transmite la cultura y la ciencia. Sometamos la teoría a la prueba de un ejemplo:

Un perro que guarda una finca privada ladra a un extraño que se acerca.

Código: un código de experiencia que permite interpretar que el perro nos amenaza con los ladridos, Lo que permite asociar los ladridos con la amenaza.

Enunciado: No entres, que te muerdo.

Señal: Los ladridos


lunes, 26 de septiembre de 2011

La última reforma del alfabeto por la RAE


Cuando en la antigüedad "alguien" hizo el análisis esencial de los sonidos de una lengua y atribuyó a cada uno de ellos un signo diferenciado del resto, hizo uno de los servicios más loables al desarrollo de la civilización del hombre. La idea fue proyectada sobre otras lenguas que tenían más fonemas, para lo cual hubo que inventarse letras "nuevas" a partir de la combinación de dos letras simples (dígrafo) o, simplemente, de nuevas representaciones (ñ). Con el tiempo había que ser también respetuoso con sonidos que se habían perdido pero que no parecía conveniente olvidar (h, v), o se añadían letras exóticas (x) que se correspondían con dos fonemas. En definitiva, el alfabeto castellano ha sido la síntesis de diferentes criterios que han convivido sin mayores problemas.
Pero esto no nos debe hacernos perder el norte y el orígen: recoger los sonidos esenciales de una lengua.
Este principio se ha visto marginado por el reciente acuerdo de la RAE que expulsa del alfabeto a la "ch" y a la "ll", que ya no van a "sonar" en la enunciación desplegada del alfabeto.
Parece que no es una decisión sabiamente meditada.

lunes, 8 de agosto de 2011

el binomio SINTAGMA VERBAL/SINTAGMA NOMINAL SUJETO

No hay nada que sepa peor que darse cuenta de que a uno le han engañado, y más cuando se es adulto. Cuanto más se repiten las cosas más inconscientemente se hacen y aquí tenemos un ejemplo. Cuando estamos delante de una oración ya no nos encontramos con un sintagma y su núcleo correspondiente, que es lo que habitualmente pasa con los sintagmas nominales, adjetivales y adverbiales. Ahora nos encontramos con un conocido binomio que parece ser incuestionable: dos sintagmas exocéntricos que concuerdan en número y persona", me decían cuando estudiaba. Parecía que era imposible cuestionarse el binomio. En apoyo de esta estructura siempre venía muy bien recurrir a otras lenguas próximas y prestigiosas: no se podía prescindir del sujeto::

Alemán: Es regnet; inglés: It rains; Francés: Il pleut, etc.
Pero resulta que en español no es necesario que aparezca el sujeto: Llueve.
En Español el verbo contiene al sujeto (Llegamos) y no necesita explicitar el pronombre. En euskera el verbo contiene al sujeto, al objeto directo (si lo hay) e incluso al objeto indirecto (si lo hay). El verbo contiene toda la información, por ser una lengua aglutinante por excelencia. Visto lo cual, podemos decir que el sintagma nominal sujeto no es elemento que se coloque a la par del sintagma verbal sino que aquel forma parte de este y es el verbo el verdadero núcleo de la oración. Es el verbo el que coloca a los sintagmas nominales en el tiempo y en la situación comunicativa. El sintagma nominal pertenece a un plano bidimensional, sirve para nombrar las cosas, y el verbo pertenece, cuando menos, a un plano tridimensional (el de la situación comunicativa). el verbo ubica a todos los elementos en el tiempo y en la situación. No son equiparables el sintagma nominal y verbal: el primero está supeditado al segundo. Por tanto proponemos otro tipo de análisis oracional en el que todas las funciones de los sintagmas estén supeditados al mismo verbo, en distinto grado si se quiere, siendo el verbo el núcleo del sintagma oracional..


SN sujeto
N (verbo) OI SN OD SN OC CAUS SN

domingo, 31 de julio de 2011

El pronombre usted , un pronombre bastardo


Usted es el último de los pronombres, generalizado en el XVIII como aglutinamiento del vuestra merced. Habiéndose prodigado en demasía, terminó en la contracción usted. Desde el siglo XIX tiene más o menos el uso actual. Es verdad que la frontera con el ha sido vacilante y muy cambiante según los usos sociales. Desde aquellos en que los jóvenes amantes se trataban de usted hasta lograr una mayor intimidad o comunicación con el hasta el práctico rechazo entre los jóvenes, algunos de los cuales no saben utilizarlo, especialment en el País Vasco, donde, por influencia del euskera, se ha generalizado muchísimo el tú.
Dicho este preámbulo,he de decir que nunca me he encontrado en ningún libro una gramática que desplegara con coherencia los pronombres personales, a los que yo llamo verbales, y colocara a usted dentro del cuadro con su conjugación completa. Un ejemplo palpable lo podemos encontrar en la RAE. Cuando despliega la conjugación de cualquier verbo aparece la forma para el y la forma para el vos (del voseo argentino). Pero no aparece usted para la 2ª persona, lo cual es inexplicable. ¿Qué pasa?
Como La Rae interpreta que el verbo es de 3ª persona no se atreve a incorporarlo a la conjugación de 2ª persona. Y así, cuando vamos a consultar un verbo como llegar, por ejemplo, nos encontramos con esto: Para la segunda persona nos encontramos con llegas/llegás pero no aparece para nada el llega de usted.

miércoles, 27 de julio de 2011

El sintagma preposicional


El sintagma preposicional es un sintagma fantasma que pone de manifiesto la incongruencia de los métodos de estudio de la gramática y la falta de coherencia en la aplicación del estructuralilsmo lingüístico. ¿Qué hacer con él? Lo correcto es suprimirlo. O las cosas se explican bien o no se explican. ¿Qué les pasa a los gramáticos? Tienen el SN, tienen el S. Adj, tienen el sintagma adverbial y, cuando se encuentran con la preposición, ¿qué hacen? Se inventan otro más y lo descomponen en prep + SN.
Muy bonito pero la preposición no es el núcleo de su sintagma, como pasa en el resto de los casos. . ¿No es más fácil explicar que la preposición expresa la función del SN dentro de la oración. Siempre hemos jugado con el principio estructuralista de forma y función. Un sintagma nominal tiene una función dentro de una oración. En unos casos la expresión de tal función será el conjunto vacío, (para el sujeto por ejemplo); en otros casos será la preposición con para la función de complemento circusntancial.
¿Quê pasa? Para algunos, pedagógicamente, bregar con el conjunto vacío, es un incordio porque requiere un cierto grado de abstracción y complicación que difícilmente casa con la edad intelectual de los alumnos. Para otros, es unca cuestión de rutina por la que se dejan arrastrar cómodamente. Pero lo que digo: lo mejor es suprimir este concepto y expresarlo del siguiente modo:
con una cuchara
(c. circ) SN

A María se lo he dado
(OI) SN

jueves, 7 de julio de 2011

los pronombres verbales


En otra parte he dicho que el verbo es el núcleo de la oración porque coloca a las cosas, los sintagmas nominales, en el tiempo y en el espacio contextual de la comunicación. Es el verbo el que reparte las diferentes funciones para cada uno de ellos.
Los pronombres sustituyen a los nombres, o mejor dicho a sintagmas nominales. Todos son exclusivamente de tercera persona menos los pronombres personales, que van referidos a la situación comunicativa y que no tienen por qué ser personales (Lo leo va referido a un libro y no es una persona). Los pronombres personales van referidos a las personas verbales y, por tanto, hemos de quedarnos con lo de verbal antes que con el sustantivo.
Cuando hay un verbo hay una situación comunicativa y aparecen las tres personas (el emisor, el receptor y el mundo)
Estos pronombres son cualitativamente distintos porque, además, flexionan el caso (son declinables). Constituyen el único vestigio de la declinación latina y son la prueba del algodón para refrendar, en caso de duda, la función que está desempeñando el sintagma nominal.