
En otra parte he dicho que el verbo es el núcleo de la oración porque coloca a las cosas, los sintagmas nominales, en el tiempo y en el espacio contextual de la comunicación. Es el verbo el que reparte las diferentes funciones para cada uno de ellos.
Los pronombres sustituyen a los nombres, o mejor dicho a sintagmas nominales. Todos son exclusivamente de tercera persona menos los pronombres personales, que van referidos a la situación comunicativa y que no tienen por qué ser personales (Lo leo va referido a un libro y no es una persona). Los pronombres personales van referidos a las personas verbales y, por tanto, hemos de quedarnos con lo de verbal antes que con el sustantivo.
Cuando hay un verbo hay una situación comunicativa y aparecen las tres personas (el emisor, el receptor y el mundo)
Estos pronombres son cualitativamente distintos porque, además, flexionan el caso (son declinables). Constituyen el único vestigio de la declinación latina y son la prueba del algodón para refrendar, en caso de duda, la función que está desempeñando el sintagma nominal.
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