domingo, 30 de marzo de 2008

la tragedia, trasnochada


A veces me pregunto por qué entre nosotros no se lleva la tragedia y no encuentro otra respuesta que la de que nuestra sociedad es amoral y, para que aquella exista, es necesario una conciencia social de la moral. Sin ella el sentido trágico y su correspondiente catarsis no existe. El "héroe" que sucumbe no es más que un perdedor a ojos de la comunidad y en el más estricto sentido del capitalismo americano. Ha perdido la transcendencia y grandeza que le otorgaba la conciencia social para convertirse en un personaje privado con un problema personal que no tiene proyección fuera de su esfera
Para percibir la catarsis habría que saber distinguir entre el discurso de lo políticamente correcto y el de imperativo moral que mueve al ser humano a rebelarse contra todo convencionalismo, pero como el respaldo moral a la integridad y el reconocimiento social no existen es imposible que la tragedia exista.
Sólo podemos hacernos cargo del drama personal que puede afligir a cualquier persona en cuanto es víctima del sistema o del azaroso destino, pero no podemos reconocer grandeza al que se rebela contra los sagrados principios establecidos y sucumbe en el intento. Su gesto pierde transcendencia y se pierde entre los miles de desgracias que afligen a los seres humanos.
Algo tendrá que ver el declive de este género con la crisis de la democracia. El individuo ya no cuenta y el sistema, en la práctica, reduce a estadística a las personas.

sábado, 29 de marzo de 2008

el desdoblamiento del masculino/femenino


Lo utilizan los políticos, lo utilizan los sindicatos, lo utilizan en los boletines oficiales, lo utilizan las "feministas" y, lo más lamentable, profesores. Flaco favor le están haciendo a la Lengua quienes inculcan, desde arriba o desde abajo, tales parámetros en defensa de una supuesta progresía. No hay más que ver en qué campos se utiliza para pensar que existen una intención manipuladora de la realidad. La demagogia en una sociedad tan inculta como la nuestra es campo de cultivo para que se prodiguen tanto arribista, tanto politicastro, tanto profesor pardillo o medrador.
No tenéis más que hacer una prueba para ver como se arruina una lengua, una conversación, un libro, una poesía, un periódico o un cuento: someterla al criterio de los que defienden el desdoblamiento.
Ni siquiera éstos son capaces de llevarlo a su vida cotidiana, porque no es viable. "Consejos traigo que para mi no tengo". Fijaos cuando hablan "off the record" o cuando no escriben para el público. Ahí les pillaréis.
La batalla la tienen perdida pero aún les queda cancha en esta sociedad de advenedizos culturales y de políticos hipócritas. Hasta Franco lo utilizaba en sus discursos siempre que visitaba una localidad: "Salmantinos y salmantinas...", e inmediatamente se oía una profusión de aplausos